• La historia de un hombre que trajo a México a cientos de polacos durante la Segunda Guerra Mundial, un relato que ayuda a entender el actual conflicto en Ucrania.

Esta obra es un apasionante relato que ofrece una historia personal repleta de acontecimientos trágicos y, a la vez, rica en situaciones afortunadas que son las que permitieron a Wladyslaw Rattinger, Slaw, sobrevivir y ayudar a más de 700 polacos, de los cuales muchos eran niños huérfanos, a llegar y establecerse en la ciudad de León, en el estado de Guanajuato, durante la Segunda Guerra Mundial. Hechos que se van entretejiendo en una narración contada al ritmo de una novela pero que bien podría ser un reportaje periodístico, ya que nos va conduciendo por las entrañas de lo que fue la invasión nazi a Polonia, la ocupación soviética y las terribles consecuencias que tuvo para esa parte del mundo y su gente.

Andrzej Rattinger, el hijo mayor de Slaw, se dio a la tarea de transcribir los testimonios que grabó hacia el final de su vida, de leer decenas de libros para corroborar datos, analizar minuciosamente mapas antiguos y actuales y, así, comprender mejor el recorrido de vida de su padre.

Slaw nació en Lwów, que irónicamente quiere decir “león” en polaco. Se localiza entre el camino entre Europa Central y el Medio Oriente, lo que en la Edad Media se conocía como el “Camino de la Sal”, y fue una de las ciudades más importantes de la Mancomunidad Polaco-Lituana en el siglo XVIII y, después de la Segunda Guerra Mundial, con el desplazamiento de las fronteras polacas y ucranianas como resultado del Tratado de Yalta, se convirtió en ciudad ucraniana y desde entonces se le conoce como Lviv.

Este texto de gran actualidad, dada la invasión rusa a Ucrania nos da muchas de las claves para comprender la obsesión de la potencia por una de las repúblicas que fue una de sus aliadas.

A los ocho años, Slaw vivió su primera experiencia de terror en la guerra polaco-soviética, con los tártaros y los cosacos corriendo a galope por las calles atacando a civiles. En la Segunda Guerra Mundial, aunque fue prisionero, escapó y sobrevivió de milagro.

“Rusia había apuñalado a Polonia por la espalda. Pero no fue sino hasta después de la guerra que me enteré de las verdaderas dimensiones de la traición soviética”, nos cuenta Rattinger.

Mientras los rusos destruían el país poco a poco, a Slaw se le presentó la oportunidad de unirse a la resistencia. Ahí empezó el verdadero calvario y la sucesión de traslados, de situaciones difíciles y otras afortunadas que fueron las que lo trajeron a México en una misión que el ejército le asignó.

En México continuó su vida, formó una familia, tuvo diversos trabajos en León, la Ciudad de México y Guadalajara, buscó y logró adaptarse al país que lo acogió a pesar de que no conocía el idioma y la cultura, hizo grandes amigos y solo regresó a Polonia cuando cayó el sistema comunista, ya demasiado tarde para encontrar a su madre viva.

Este es un testimonio de una vida rica que nos alienta a no perder la esperanza en el ser humano a pesar de que se desarrolla de nuevo una guerra en esa zona del mundo. Nos queda la ilusión de que, mientras haya personas como Slaw, el mundo todavía puede tener una esperanza de paz.

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Gerente de comunicación de LID Editorial Mexicana

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