En palabras de Stárets Zosima, “quien se miente y escucha sus propias mentiras, llega a no distinguir ninguna verdad, ni en él, ni alrededor de él”. 

En nuestra sociedad decimos muchas mentiras que parecen inofensivas, pero no nos damos cuenta de que detrás de una mentira no solo está un político, empresario o famoso, sino que hay seres humanos de carne y hueso, que tienen sentimientos y emociones, con un corazón que es capaz de sentir, y esas personas con frecuencia son afectadas física y mentalmente por calumnias y embustes. Muchas veces nos comportamos como seres violentos que carecen de civilización y conciencia, dándole mayor énfasis a las mentiras; rechazamos lo que en realidad es verdad solo porque esta nos parece aburrida, mientras que aceptamos las mentiras porque parecen excitantes y siempre dan de qué hablar negativamente. 

Según ReasonWhy, las fake news sobre política tienen más probabilidades de volverse virales. Un estudio realizado por investigadores del Massachusetts Institute of Technology (MIT) revela que las noticias falsas se viralizan en Twitter mucho más rápido que las verdaderas. 

Entre los descubrimientos de este estudio del MIT, se encontró que las noticias verdaderas rara vez son vistas por poco más de 1000 personas, mientras que las falsas alcanzan de 1000 a 10,000 individuos; y que aunque las noticias falsas se producen en todos los campos de información, aquellas sobre política tienen tres veces más probabilidad de volverse virales. 

Vivimos en una sociedad que lejos de ayudar a otros de forma desinteresada y altruista, con toda la mala intención daña los sentimientos de quienes se ven afectados por las noticias falsas. Vivimos en una sociedad en la que a diario jugamos al teléfono descompuesto, donde distorsionamos la verdad y la convertimos en fake news. 

En el siglo XXI estamos llenos de información, la cual se propaga de forma masiva e inmediata a través de diferentes medios de comunicación, pero es tanta la información que llega a nosotros, que contradictoriamente caemos en una especie de desinformación, causada por las diferentes versiones que se crean de las noticias que vemos, leemos o escuchamos. La desinformación es utilizada como estrategia de control para desviar nuestra atención de modo que no nos enteremos de las noticias que realmente son importantes.  

Las noticias falsas no son algo nuevo; sin embargo, en los últimos tres años han tenido mucho potencial en los medios de comunicación, sobre todo en política, economía, mercadotecnia y las redes sociales. 

Estas noticias falsas mezclan información verdadera con mentiras, lo que provoca una gran desinformación, la cual es aprovechada por el marketing político para controlar estratégicamente a las grandes masas de la población y desviar su atención, como lo mencioné anteriormente. 

El término fake news fue popularizado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. En el 2017, este término fue elegido como palabra del año por los diccionarios Collins y Oxford, tras analizar los 4500 millones de vocablos más utilizados en ese año. 

Debemos aprender a distinguir entre lo que es verdad y lo que es mentira, pero ¿cómo hacerlo si estamos llenos de información falsa en la televisión, la radio, los periódicos, las conversaciones entre amigos, las redes sociales, WhatsApp, internet, etc., que muchas veces constituye noticias que carecen de certeza e imparcialidad? 

Según el periodista Marc Amorós, autor del libro Fake news, la verdad de las noticias falsas, las redes sociales hacen que las noticias falsas se propaguen de forma viralizada incluso más rápido que los medios de comunicación tradicionales como la televisión, la radio y los periódicos. 

La presencia de las fake news afecta la credibilidad de los servicios, plataformas, redes sociales, medios de comunicación, las empresas que se ven inmiscuidas en ese tipo de noticias, e incluso separan familias. Lo hemos visto a diario en la televisión. 

Una noticia falsa puede dañar la imagen corporativa de las empresas, puede hacer que disminuyan sus ventas e incluso que las compañías tengan que salir del mercado porque los consumidores ya no creen en sus productos o servicios debido a las noticias falsas que se propagan en torno a ellas. Por eso debemos tener cuidado al compartir noticias: asegurarnos de que su procedencia es certera e imparcial. 

La pregunta que surge de todo esto es la siguiente: si todos decimos que buscamos siempre la verdad, entonces ¿por qué compartimos noticias falsas?

La respuesta se fundamenta en un estudio que realizaron Brendan Nyhan, catedrático del Dartmouth College en Estados Unidos, y Jason Reifler, de la Universidad de Exeter en Reino Unido, donde argumentan que la gente rechaza la información verdadera porque le resulta más rigurosa e incómoda para el concepto de sí mismos o su visión del mundo, por lo que resulta más excitante compartir noticias que propagan el odio y la mentira. 

Marc Amorós en su libro Fake news, la verdad de las noticias falsas menciona que, de acuerdo con el informe Gartner, en el 2022 la mitad de las noticias serán falsas y que ¡será imposible controlar la información!

La presión de las fake news en las redes sociales ha sido tanta desde las últimas elecciones presidenciales de Estados Unidos, que Mark Zuckerberg (fundador de Facebook) ya planea un plan de contingencia para este fenómeno de noticias falsas. Zuckerberg anunció que Facebook tomará las siguientes medidas contra las fake news:

  1. Detección más fuerte de la información errónea
  2. Facilitar la presentación de reportes sobre información falsa 
  3. Verificación por terceros (apoyo con medios y organizaciones certificadas que den el visto bueno de las noticias) 
  4. Dar visibilidad a artículos de calidad 
  5. Atacar los ingresos de las fuentes de noticias falsas (Mark Zuckerberg menciona que muchas de las noticias falsas surgen por la avaricia de lograr ingresos publicitarios, por lo que eliminar o disminuir los beneficios que obtienen quienes difunden las fake news ayudaría a disminuir esta práctica) 

¿Sabías que México es el cuarto país que más difunde noticias falsas en el mundo? 

De acuerdo con el Digital News Report 2018, un estudio lanzado por el Reuters Institute en colaboración con la Universidad de Oxford, Turquía es el país más expuesto a noticias falsas, seguido de Grecia, Malasia y México. 

El ministerio turco anunció que está tomando medidas contra unas 346 cuentas en redes sociales a las que acusa de publicar comentarios (fake news) que afectan el valor de su moneda (la lira). 

Ulrich Ritcher, autor del libro Ciudadano digital, menciona que la influencia de las noticias falsas ha provocado guerras y muertes de inocentes y que este tipo de noticias en realidad han existido desde hace miles de años: en las contiendas de los persas contra los griegos, ambos se proclamaban ganadores de la misma guerra. 

Ulrich Ritcher fue víctima de las fake news y demandó a Google. Ulrich menciona que su blog fue copiado y que la información que subieron fue alterada completamente, al grado de que le atribuían la autoría de un supuesto libro que tenía de título Cómo lavar dinero, cuando el original era Manual del poder ciudadano. 

Un estudio de Estados Unidos lanzado por la Monmouth University descubrió que el 52% de los encuestados dijo que perciben una alta frecuencia de noticias falsas reportadas en sitios de noticias, donde se advierte que las principales fuentes de noticias falsas son las redes sociales y los motores de búsqueda. 

También cabe mencionar que en Malasia ahora se castiga con cárcel a quienes difundan noticias falsas. Tal es el caso de Salah Salem Saleh Sulaiman, un danés de origen yemenita que fue condenado en Malasia por publicar una noticia falsa, con lo que se convirtió en la primera persona en ser sentenciada por publicar fake news. Salah reconoció haber creado y publicado un video en YouTube para acusar de lentitud a los servicios de urgencias médicas de Malasia en la atención de un palestino miembro del movimiento islamista Hamas asesinado de varios disparos. 

Las noticias falsas no son una simple e inofensiva broma, ya que estas han tenido fuertes consecuencias negativas en México; incluso han cobrado vidas inocentes. 

Por ejemplo, el brutal caso de Acatlán en Puebla, donde debido a las noticias falsas y a la desinformación se confundió a algunas personas con supuestos robaniños. La  población se dejó convencer por información falsa y, como resultado, linchó y quemó de forma injusta a los acusados. Cuando se supo que los inculpados eran inocentes, era demasiado tarde: ya estaban muertos, mientras que sus familiares pedían justicia ante el  violento acto. Pero ni la justicia puede revivir a sus seres amados. 

La noticia del caso Acatlán fue grabada en tiempo real y compartida de forma muy viralizada a través de diferentes medios, como redes sociales y WhatsApp. 

Ahora, ¿cómo podemos saber a ciencia cierta cuáles noticias son falsas y cuáles son verdaderas? ¡Reporte Índigo nos menciona diez consejos para detectar noticias falsas!: 

  1. Desconfía de los titulares: Si el título de una noticia está en mayúsculas, con signos de admiración y contiene adjetivos como impactante, revelador, insólito, etc., es probable que sea una noticia falsa.
  2. Revisa la URL: Muchos imitan fuentes de noticias auténticas, cambiando algo en la URL.
  3. Investiga la fuente de la noticia: La nota debe proceder de una fuente confiable y veraz; si viene de un sitio desconocido, es probable que sea falsa.
  4. Presta atención al formato: Revisa que la noticia no tenga faltas de ortografía y que su diseño esté bien trabajado.
  5. Presta atención a las fotos: Busca la foto en internet para verificar su procedencia.
  6. Revisa las fechas: Comprueba que la cronología tenga sentido y no esté fuera de contexto. 
  7. Verifica los hechos: Consulta directamente las fuentes citadas para verificar si la información es veraz. 
  8. Consulta otros medios: Si la nota no es abordada en diversos medios, es probable que sea falsa.
  9. Revisa si la noticia tiene bromas: Inspecciona el nombre y objetivo del sitio. 
  10. Noticias falsas intencionadas: Antes de compartir una noticia piensa en quién se beneficiaría con la difusión de una nota falsa. 

Cabe preguntarnos por cuánto tiempo más viviremos esclavizados por las mentiras. ¿Hasta cuándo viviremos criticando y descalificando a otros con odio y mentiras que consideramos verdad? ¿Hasta cuándo seguiremos aceptando la mentira, rechazando la verdad? ¿Hasta cuándo pensaremos por nosotros mismos sin seguir las versiones de otros en el juego del teléfono descompuesto, que parece inofensivo pero que a veces resulta mortal? 

Vivimos esclavizados por las mentiras, con cadenas que no nos dejan avanzar, pero de nosotros depende encontrar la verdad para ser libres.

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