La vida de un emprendedor y de un empresario consta de decisiones. Cuanto más crece un negocio o emprendimiento, más frecuentes y difíciles son estas decisiones. 

La capacidad para tomar decisiones correctas es una habilidad crítica por desarrollar en cualquier postura de liderazgo, ya que al final del día el decisor debe (o debería) siempre cargar con la responsabilidad de las consecuencias de su resolución, y, como sabemos, esto es algo que en nuestro querido país no siempre se acata.

Para concluir esta introducción, me gustaría reafirmar lo que la mayoría sabemos y probablemente hemos experimentado en carne propia: decidir en posturas de liderazgo no es fácil.

Como siempre, la solución a este dilema está en preguntarnos por qué decidir es complejo.

Existen varios ángulos desde los cuales responder esta pregunta. Sin embargo, hoy me gustaría verlo desde el ámbito de la tecnología mental. ¿Qué es la tecnología mental? Son los procesos conscientes en los cuales podemos apoyarnos para garantizar un mayor porcentaje de aciertos en nuestras decisiones. Y hoy me gustaría compartirles un poco de tecnología mental para que puedan utilizarla en sus diferentes posiciones de liderazgo. Presentaré esta tecnología desde la óptica de un dueño (o director) de negocio.

Lo que he observado es que la forma de tomar decisiones usualmente tiene una fuertísima correlación con la personalidad del dueño/director. Si al director no le gusta el conflicto, sus decisiones irán enfocadas a evitar el conflicto. Si el dueño es autocrático, entonces sus decisiones solo tomarán el espejo en cuenta. El error no está en un tipo u otro de decisión, sino en no poder ir más allá de la personalidad individual para lograr un mejor resultado. 

La tecnología es la siguiente: independientemente de nuestra personalidad y del tipo de decisiones que hasta hoy hemos tomado, tenemos que saber que existen tres formas de decidir.

  1. Primero escucho y después decido (usualmente las personalidades a las que les gusta evitar el conflicto escogen este enfoque y dan prioridad a la relación frente al resultado)
  2. Primero decido y después escucho (usualmente los mavericks, exploradores o virtuosos suelen caer en este tipo de decisores)
  3. Decido y no escucho (dueños autócratas)

Si hacen un análisis, verán que con frecuencia, en la mayoría de los casos, seguimos el mismo patrón y nos da pavor salirnos de él.

La invitación es a salir de nuestra zona de confort comprendiendo qué tipo de decisión es correcta en qué situación: cuándo es más importante escuchar, cuándo es prioritario decidir y cuándo necesito tomar yo solo la decisión, y empujarla cueste lo que cueste.

Si bien existen muchas variantes para la toma de decisiones (cantidad y calidad de la información, riesgo, etc., etc.), comprender cómo estamos enfrascados en un solo modus operandi para decidir y poder ampliarlo a otros dos más nos dará la confianza suficiente para tomar decisiones de manera independiente a nuestra personalidad.

La última parte de la tecnología es esta: comunicarle a mi equipo qué tipo de decisión tomaré: si primero voy a escuchar, si primero voy a decidir o si en esta ocasión la resolución será única y exclusivamente mía. De esta manera nuestro equipo podrá ser asertivo en cómo ayudarnos y evitaremos frustraciones.

Les deseo un excelente inicio de año lleno de decisiones que los lleven a salir de su zona de confort.

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