En un entorno empresarial marcado por la disrupción, la presión por resultados y la creciente complejidad operativa, la calidad del entorno laboral se ha convertido en un factor determinante para la sostenibilidad y el desempeño de las organizaciones. Ambientes positivos, se presenta como una guía práctica dirigida a líderes y equipos directivos interesados en construir ambientes positivos a los que las personas realmente quieran pertenecer, entendiendo el bienestar como un habilitador estratégico y no como un beneficio accesorio.

La obra investigada y escrita por: Rosalinda Ballesteros, Humberto Charles-Leija, Carlos G. Castro y Abril Torres, forma parte de la colección Factor Wellbeing, que desarrolla el modelo BEAT —Bienestar organizacional, Enfoque en liderazgo positivo, Ambientes positivos y Trabajo significativo—, un marco conceptual que se ha consolidado como referente en México y que, gracias a diversas alianzas, se ha extendido a lo largo de Iberoamérica, demostrando su eficacia en distintos contextos organizacionales.

Esta nueva entrega pone el foco en el entorno laboral cotidiano, ese espacio donde las relaciones, las decisiones y las interacciones diarias se convierten en el principal motor del bienestar y, en consecuencia, del éxito compartido. Para la alta dirección, comprender y gestionar estos factores resulta clave para fortalecer la cultura organizacional y alinear a los equipos con la estrategia.

El libro plantea que los ambientes positivos no son producto de la casualidad ni dependen exclusivamente del carisma de los líderes. Son el resultado de intenciones claras, políticas bien diseñadas y liderazgos genuinamente comprometidos con el bienestar. Aunque el ambiente se experimenta de manera individual, su construcción es necesariamente colectiva y requiere coherencia entre la cultura, la estrategia y las prácticas de gestión del talento.

El modelo se estructura en torno a cuatro ejes fundamentales: confianza; aprecio y compasión; apoyo; y diversidad, equidad e inclusión. Las organizaciones que integran estos principios reportan mayores niveles de retención de talento, mayor compromiso y un desempeño financiero más sólido. La evidencia científica respalda además que los entornos laborales positivos generan beneficios tanto para las personas como para las organizaciones.

La publicación subraya también la relevancia de identificar y potenciar las fortalezas de carácter de los colaboradores, entendidas como la expresión de sus competencias, valores y creencias. Su uso consistente se asocia con mejores indicadores de bienestar psicológico y con equipos más resilientes y comprometidos.Los autores ofrecen herramientas concretas y aplicables a empresas de todos los tamaños. Entre ellas, promover el reconocimiento frecuente y la retroalimentación oportuna, impulsar culturas de respeto e inclusión y desarrollar programas estructurados de reconocimiento —como premios y distinciones— que refuercen comportamientos alineados con los valores organizacionales. En conjunto, estas prácticas permiten construir organizaciones más humanas, productivas y preparadas para los desafíos del futuro.

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Gerente de comunicación de LID Editorial Mexicana

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