El concepto de innovación fue aportado por Joseph Schumpeter, quien definió la innovación como “la introducción de un bien nuevo para los consumidores o de mayor calidad que los anteriores, la introducción de nuevos métodos de producción para un sector de la industria, la apertura de nuevos mercados, el uso de nuevas fuentes de aprovisionamiento, o la introducción de nuevas formas de competir que lleven a una redefinición de la industria”.
La evolución de las necesidades de los consumidores, el desarrollo de nuevas tecnologías y la liberalización del comercio internacional, entre otros, han originado en las últimas décadas cambios en las formas de producir, en los costos, tiempos de fabricación, formas de emplear a los trabajadores y funcionamiento de las industrias. Por otra parte, la globalización ha aumentado notablemente el acceso a la información y ha abierto nuevos mercados, lo que ha llevado a una mayor competitividad internacional.
La presión para reducir los costos y precios crece continuamente mientras aumentan las exigencias en las normas de calidad. En estas condiciones, el único sistema para hacer frente a la competencia industrial es introducir el desarrollo de productos y procesos innovadores para aumentar la eficiencia productiva. Actualmente, las empresas más competitivas son las que tienen mayor capacidad de innovación.
Cuando hablamos de innovación, no solo nos referimos a la generación o transformación de productos y servicios, sino también a la forma de modificar procesos. Por lo tanto, existen diferentes tipos de innovación. El Manual de Oslo (OCDE, 2005) define los siguientes cuatro tipos de innovación:
La inversión en actividades de investigación y desarrollo (I&D) es un factor de alta importancia en los sectores productivos, que con la generación de productos o procesos innovadores trae como consecuencia el desarrollo empresarial y el crecimiento económico de los países y logra a través de esta un impulso clave para la competitividad en la medida que también se mejora en productividad, se reducen recursos utilizados y problemas ambientales, lo cual ayudará a las empresas a ser más eficientes y económicamente viables para incrementar el aparato productivo del país.
La innovación es el soporte del crecimiento actual y futuro; de ahí que crear un ambiente que favorezca la generación y difusión de ideas e innovaciones es prioritario para lograr un crecimiento sostenido que conduzca al mismo tiempo a un mayor bienestar social.
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